Christian Poincheval, un hombre de 65 años residente en la ciudad francesa de Gesvres, ha sabido crear su propio nicho de mercado: el “camuflaje” de los fétidos gases digestivos, con la finalidad de ahorrarle malos momento tanto a quienes los emiten como a quienes los rodean.
Según su creador, el cometido principal de sus píldoras siempre ha sido el alivio de las inflamaciones abdominales causadas por los gases. Luego, a manera de “yapa”, decidió crear unas que perfumaran las malolientes ventosidades, y su idea fue un éxito.
Ahora, a sus líneas aromatizadas con rosas o violetas, Poincheval decidió agregar una edición navideña con olor a chocolate.
“La píldora ‘Pedos de Papá Noel’ le da a los gases aroma a chocolate. Reduce el meteorismo y la hinchazón, y definitivamente es un buen regalos para la temporada de fiestas”, dijo en declaraciones al periódico Ouest France.
Poincheval vende sus productos directamente al público a través de su página web.
Allí, describe su producto como una mezcla de carbón vegetal, hinojo, algas, resina vegetal y arándanos. A esa fórmula se añaden cáscaras de granos de cacao para lograr la edición especial de navidad.
El original vendedor dice que la idea de las píldoras se le ocurrió luego de un sustancioso banquete.
“Estábamos todos los de la familia en la mesa después de una comida abundante, y nuestros pedos apestaban tanto que casi nos asfixiamos”, dice.
“Las ventosidades no estaban resultando nada agradables para nuestros compañeros de mesa, así que algo había que hacer”, recuerda.
Poincheval comenzó a comercializar sus pastillas en 2006, y desde entonces la demanda no ha dejado de subir. Actualmente, el frasco cuesta 9,99 euros y contiene 60 unidades.
“Tengo todo tipo de clientes. Algunos las compran porque realmente tienen problemas con sus gases, y otros para gastar bromas a sus amigos. La Navidad siempre hace subir las ventas”, concluye.
Pero ahora, y también con el propósito de evitar malos olores corporales, un confitero búlgaro anuncia el advenimiento del caramelo desodorante.
Según Ventsislav Peychev, su “Deo Perfume Candy” neutraliza los olores corporales, reemplazándolos por un delicado perfume de rosa durante un período que puede llegar a dos horas, en función del peso del consumidor y del número de caramelos tragados.
Este fabricante se inspiró en los trabajos de científicos japoneses, quienes demostraron que el geraniol, uno de los componentes del aceite esencial de las rosas, no era descompuesto por la digestión y era expulsado por la piel.
No se trata de una idea nueva, pero la empresa Alpi es la única que la explota, después de que terminó la fabricación de un chicle japonés basado en el mismo principio, pero que jamás tuvo éxito.
En 2011, la pequeña fábrica de Asenovgrado (sur) comenzó a producir sus primeros caramelos perfumados con aceite de rosa, una esencia que Bulgaria produce en grandes cantidades.
Una periodista de la agencia noticiosa AFP tragó varios caramelos. El resultado fue un olor agradable, pero no se pudo determinar con certeza si emanaba de su piel, o de su aliento.
Una píldora que funciona como desodorante y otra que le da olor a chocolate a...¡las flatulencias!
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