Los fabricantes las han reducido hasta el mínimo posible con las nanosim, pero lo que de verdad tienen que hacer es matarlas de una vez. Pero… ¿cómo funcionaría nuestro smartphone sin tarjeta SIM, ¿hay una alternativa? Primero conozcamos su origen y función.
A veces asumimos como necesarias cosas cotidianas cuando no lo son, tal vez por costumbre. El ejemplo más claro es esta tarjeta SIM, la cual muchos creían como insustituible previo al anuncio de Apple y su Soft SIM gracias a la nueva generación de iPads. Es un pequeño movimiento en la dirección correcta, pero se podría lograr una alternativa mucho mejor. El problema son las operadoras a las cuales el usuario les importa bien poco y la fricción inicial que habría al abolir un elemento que creíamos fundamental desde hace casi 25 años.
Una tarjeta SIM (en inglés de Subscriber Identity Module), no es más que una tarjeta desmontable usada en teléfonos móviles que almacenan de forma segura la clave de servicio del suscriptor usada para identificarse ante la red, de forma que sea posible cambiar la línea de un terminal a otro simplemente cambiando la tarjeta. Tenía sentido en 1990 cuando fue concebida y rápidamente se volvió obligatorio su uso en redes GSM.
- ICC-ID: es el identificativo internacional de la tarjeta sim. Se almacenan en la tarjeta SIM y suelen estar impresos en ella.
- IMSI: las tarjetas SIM y sus usuarios se identifican en las redes móviles de forma individual gracias a un IMSI (International Mobile Subscriber Identify, ‘Identidad Internacional del Suscriptor Móvil’) único. Las operadoras conectan las llamadas a teléfonos móviles y se comunican con sus tarjetas SIM comercializadas usando su IMSI.
- Clave de autenticación (Ki): La clave de autenticación (Ki, Authentication key) es un valor de 16 bytes usado para autenticar las tarjetas SIM en la red móvil. Cada tarjeta SIM tiene una Ki única asignada por el operador durante el proceso de personalización. La Ki también se almacena en una base de datos específica llamada AuC(acrónimo de Authentication Center) que está implementada como parte integral de la HLR(acrónimo de Home Location Register) de la red del operador.
Es decir, la tarjeta SIM almacena unas pocas claves para identificarnos en la red de la operadora. Esos datos no podían estar almacenados en el teléfono móvil de hace 25 años por cuestiones obvias. Pero en pleno 2015 hay varias soluciones más prácticas para consumidores y fabricantes, no tan convenientes para las operadoras telefónicas.
El smartphone es tu compañero más valioso en un viaje: tienes el correo, mapas, tus reservas, lista de lugares en Evernote hasta Google Now te presentará tu reserva de Hotel… pero aterrizas en otro país y no puedes usar tu smartphone.
Año 2014: puedes encender las bombillas de tu casa mediante un click en el móvil, pero no puedes acceder a tu correo en otro país sin pagar 1 riñón por cada MB consumido. ¿Qué broma es esta?
Tener que buscar un establecimiento de operadora y comprar una SIM puede ser una tarea simple y sencilla o un engorro depende del país al que vayas. Algo que se podría solucionar con los identificadores de la tarjeta SIM embebidos en el propio terminal, de forma que ni la tarjeta SIM ocupe un enorme y valioso espacio en nuestros terminales ni sea una odisea tener red con el operador local cuando viajamos al extranjero.
Los grandes fabricantes han de dar el primer paso
El mayor problema es dar el primer paso y tener en contra a muchas operadoras. AT&T, por ejemplo, bloquea la Soft SIM de los nuevos iPad para que solo pueda ser usado por su red, obligando al consumidor a comprar otra. ¿Qué sentido tiene atentar así contra los usuarios? Que se facilite el cambio de operador no debería repercutir en perdidas a los operadores que tratan bien a sus clientes, al contrario. Y los consumidores nos ahorraríamos estar pidiendo duplicados, estar cortando tarjetas SIM y en definitiva seguir viviendo en 1990 cuando nuestra vida y forma de convivir con la tecnología ha cambiado tan drásticamente.
Los fabricantes además ahorrarían espacio, los usuarios quebraderos de cabeza y las operadoras millones de tarjetas de plástico grabadas y personalizadas. El cambio será progresivo y no fácil, pero Apple ya ha enseñado su primera carta y es la mejor noticia que podríamos tener. ¿Avanzarán en este apartado los de Cupertino o Samsung en este 2015?
El necesario fin de las tarjetas SIM
Locuras
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